Aunque parezca un acto sencillo y cotidiano que realizamos cada vez que nos alimentamos, la deglución implica un proceso de exquisita coordinación neuromuscular que permite lograr que el alimento pase de la boca al estómago en forma eficaz y segura.
Cuando existe una alteración a este nivel, es clave la evaluación y diagnóstico precoz que se traduzcan en la implementación de tratamientos certeros para asegurar una mejor calidad de vida considerando que puede causar graves efectos en la salud como deshidratación, malnutrición o neumonía por aspiración.
La prevalencia de esta patología aumenta en personas que presentan enfermedades neurodegenerativas, accidentes cerebro vasculares, cáncer de cabeza y cuello o que han vivido un proceso de intubación. Por ello, es importante prestar atención a síntomas que pueden manifestarse al momento de ingerir alimentos, tanto líquidos como sólidos: tos, cambios en la voz, carraspera, atragantamiento, regurgitación, derrames por la comisura de la boca, sensación de residuo en la cavidad oral o en la garganta, dolor persistente al tragar.


La sospecha temprana es esencial, no esperes mayores complicaciones.
